Camilo de Lelis pasó su juventud entre el juego y la vida militar. Sus encuentros con los frailes capuchinos lo ayudaron a orientar su vida hacia Dios en 1575. Una herida que no sanaba lo llevaba repetidamente al hospital. Allí, entre personas que padecían enfermedad y abandono, encontró el servicio al que dedicaría su vida.
Camilo fundó los Ministros de los Enfermos, conocidos como camilos. Quería que los pacientes recibieran cuidados competentes y afecto personal. Juan Pablo II describe su atención a toda la persona: sus necesidades físicas, sus emociones, sus relaciones y su vida espiritual. En el servicio de Camilo, la oración y el cuidado atento del enfermo iban unidos.
Su regreso a Dios se convirtió en una manera de tratar al prójimo. Los enfermos debían ser recibidos con dignidad, también quienes eran pobres o estaban abandonados. Podemos orar con su ejemplo preguntándonos qué necesidades hemos dejado de ver y qué cuidado paciente y concreto podemos ofrecer con el tiempo y las capacidades que tenemos.
Una oración para tu camino
Jesús, ayúdame a mirar con atención y ternura a la persona que tengo delante. Recibe mis faltas y enséñame a comenzar de nuevo mediante un servicio fiel. Fortalece a los enfermos y a quienes los cuidan. Muéstrame una obra de misericordia que pueda ofrecer hoy. Amén.
Oración original de Find God’s Mercy, no una cita del protagonista.