FIND GOD’S MERCY

Testigo de la historia · Santo · Testigo de la historia

San Agustín: un largo camino de regreso

El autor de las Confesiones conocía la distancia entre desear la verdad y permitir que esa verdad cambiara su vida.

Agustín recibió una formación cristiana de su madre, Mónica, pero pasó años buscando fuera de la Iglesia católica. En sus Confesiones relata sus errores, sus deseos divididos y los hábitos que le costaba abandonar. Juan Pablo II presenta su regreso como el redescubrimiento de la fe que había conocido de niño, mediante una exigente búsqueda de la verdad.

En un jardín de Milán, Agustín cuenta que oyó la voz de un niño que lo animaba a leer. Abrió las cartas de san Pablo y recibió aquel pasaje de Romanos como una llamada a entregarse a Cristo. Ambrosio lo bautizó en la Vigilia Pascual del año 387. Benedicto XVI subraya que ese comienzo decisivo no completó su conversión.

De regreso en África, Agustín deseaba vivir entre la oración y el estudio con sus amigos. Llegó a ser sacerdote y después obispo, poniendo sus conocimientos al servicio de los demás. Su historia invita a comenzar con sinceridad: recibir la verdad, pedir la gracia y permitir que el regreso a Dios transforme las responsabilidades de cada día.

Jesús, ven a mi encuentro en las preguntas que aún no he resuelto y en los hábitos que temo dejar. Dame un corazón sincero, humildad para recibir ayuda y valor para seguirte hoy. Que la misericordia que recibo se convierta en paciencia y servicio hacia los demás. Amén.

Oración original de Find God’s Mercy, no una cita del protagonista.

Fuentes de este relato